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BALI ~ El viaje de mis sueños

BALI ~ El viaje de mis sueños

Un deseo que llevaba teniendo demasiado tiempo entre ceja y ceja. Un viaje que llevaba imaginando durante 8 años, desde aquel momento en el que el surf se convirtió en una gran parte de mi vida, y me di cuenta de que nunca se iba a separar de mí. Hoy os voy a hablar sobre el viaje de mis sueños. Un mes en un lugar mágico, rodeado de olas perfectas y gente maravillosa con los que compartí momentos inolvidables. Tras mucho tiempo esperándolo, por fin, iba a visitar Indonesia. En este viaje visité las islas de Bali, Nusa Lembongan y Lombok, pero quedan muchas otras por ver. Sin duda, habrá un segundo capítulo.

Al final de este post os dejo una lista con 20 consejos útiles para vuestro viaje a Bali, ¡espero que os sirvan!

COMIENZO DEL VIAJE EN BALI

Tras seis meses trabajando en Australia, era hora de tomarse unas vacaciones en el paraíso del surf. Esta vez iba bien preparado después de una gran temporada de olas en Coolangatta, donde había estado surfeando casi a diario. Mochila a la espalda y tabla al brazo, tocaba volar, por el momento solo.

A la llegada al aeropuerto de Bali, ya tenía a mil personas acercándose, y ofreciéndome servicio de taxi. Sin embargo, yo ya tenía mi taxista reservado con antelación, ya que en el aeropuerto tratan de cobrarte el “extra turista”. Lo mejor es pedir un Uber. Sí, también funciona en Bali, y te saldrá 4 veces más barato que un taxi.

Mi taxista me dejó en Pecatu Guest House, una mezcla entre backpacker y hotel al sur de Bali, en la península de Bukit, cerca de las mejores playas para surfear. Es uno de los mejores sitios (y más baratos) si vas solo, ya que hay un gran ambiente y puedes hacer muchos amigos. Cuenta con piscina, mesa de ping-pong, wifi, cocina, y muy importante, cervezas. Esas Bintang tan fresquitas para combatir el calor indonesio.

PRIMEROS DÍAS DE SURF

Comenzaba el primer día en Bali y ya me moría de ganas por surfear, pero antes había que conseguir el transporte. En Indonesia el tráfico es muy diferente a lo que estamos acostumbrados, ya que la mayoría de las personas se mueven en moto. Y lo mismo hice yo, y todo aquel que va a surfear por allí. Conseguí alquilar una moto por un mes entero al ridículo precio de 600.000 Rupiah, unos 45 euros. Ya estaba motorizado, ahora solo faltaba aprender, puesto que no había conducido una moto jamás en la vida. Vaya sitio para empezar…

Bali scooter

Sin pensármelo mucho, me uní a Morihit, uno de los chicos que conocí en Pecatu, quien me guió hasta la playa de Balangan, a unos 10 – 15 minutos.  Este viaje sirvió para superar el trauma de la moto sin incidentes (no muchos al menos). Por fin, tocaba surfear. Balangan es una playa con rompiente de izquierda sobre fondo de arrecife. Cuando toda la ola conecta es una ola muy larga. Suele funcionar mejor entre marea baja y media. Nosotros llegamos con la marea muy alta, pero las ganas eran demasiadas como pare esperar. Fuimos al agua, y conforme fue bajando la marea se fue poniendo mejor. Una advertencia, en marea muy baja cuidado con el arrecife…

Balangan
Mi primera foto surfeando en Bali

Si venís a surfear aquí, hay un fotógrafo siempre en el último warung (restaurante) a pie de playa a la izquierda, mirando desde el agua. Veréis la cámara fácilmente, pues bien valdría como teleobjetivo espacial.

El segundo día me uní a Gero, Emi, y un grupo de chicos argentinos y fuimos a la mítica playa de Uluwatu, uno de los lugares emblemáticos del surf. La rompiente se divide en unos 5 picos, por lo que hay varias opciones a elegir, aunque suele haber gente en todos ellos. Suele funcionar en todas las mareas. Nosotros aprovechamos que había poca gente en el pico de Temples, situado a la izquierda del todo, para darnos un baño divertido, pero con poco tamaño.

Como estaba planeado, el tercer día llegó Hebé, con quien iba a compartir el resto del viaje. Decidimos probar en otro alojamiento, llamado Buffalo Surf House. Está situado en unos bungalows justo encima de las olas de Padang-Padang e Impossibles, con unas vistas increíbles.

Padang-Padang Bungalows
Unas vistas privilegiadas de las olas desde la habitación
Padang-Padang
Primer baño de Hebé en Bali

LLEGADA DEL GRAN SWELL

Se venía anunciando en las webs de surf toda la semana que se acercaba un swell de gran calidad hacia Bali. Hablaban del mejor swell del año en Indonesia. Se me hacía la boca agua… Fue poco a poco. Los primeros días de junio fueron de menos a más. Uluwatu ya dejaba ver algunas series más grandes. Es una de las playas más consistentes y que más tamaño recibe, así que fuimos a darnos un baño y conocer a las señoras locales.

Uluwatu cueva
Con mi amiga Sindy, local de Uluwatu
Uluwatu surf
Ya se veían series consistentes en Uluwatu

Al día siguiente fuimos a conocer la playa de Bingin. Esta ola ofrece unos tubos de izquierdas de gran calidad gracias a la disposición del arrecife. Es una ola rápida, que no permite muchos fallos. Se trata de un pico muy definido, donde la zona de puesta en pie es bastante pequeña, por lo que hay bastante competencia. Funciona mejor en marea media y baja, cuando los tubos se hacen perfectos y bien redondos. El peligro es que al bajar la marea el arrecife se seca mucho y queda muy poco profundo. En marea alta el tubo muchas veces desaparece y da paso a una ola más lenta.

Bingin Bali
En la ola al fondo si os fijáis bien veréis a alguien gozándola

Al situarse un poco más al norte en la península de Bukit, se encuentra un poco más protegida que playas como Uluwatu, por tanto recibe menor tamaño. A pesar de ver que estaba algo más pequeño, la calidad que se podía apreciar en cada ola cuando rompían me hizo decidirme a probar.

Bingin
Intentando buscar sombra

Aquí también tenéis un fotógrafo a pie de playa. ¡Yo por suerte tenía a Hebé dándole al click!

Bingin beach
Vistas desde uno de los warungs a pie de playa

Con algo más de tamaño que el primer día, volvimos a Balangan con la marea un poco más baja. Aquí si pude empezar a ver la calidad de esta ola.

Balangan tubo surf

 

Balangan surfing

Tras un par de horas en el agua, llegó la serie más grande, y nos cazó a todos. Yo tuve la mala suerte de estar justo en la zona de impacto, y intentando pasar una ola, la fuerza de esta me llevó contra el arrecife abrazado a la tabla. El resultado, un agujero en el canto de la tabla, y no más surf por ese día. Fuimos a dejar la tabla a reparar, y mientras bajamos a relajarnos a la pequeña playita de Uluwatu. Solamente es accesible en marea baja o media a través de una cueva. En la playa encontraréis un barquito varado en la arena muy chulo para hacer un par de fotos de postureo en Bali.

Consejo: Nunca bajéis a la playa de Uluwatu con marea media subiendo o tendréis problemas para salir.

Playa Uluwatu
He aquí la foto postureo con el barquito

Uluwatu Bali

El gran swell se estaba acercando, y ya la mañana siguiente Uluwatu mostraba una pizca de lo que venía. Período de 20 segundos, vientos leves de off-shore y 6 pies (1 metro y medio). Directo al parque de atracciones.

Surf uluwatu

Uluwatu Bali surf

Uluwatu Bali surf tubo
3 fotos de un baño increíble

Por la tarde, bien saciado ya de las olas de la mañana, fuimos a ver la playa de Dreamland, la única rompiente de arena en la zona. Había escuchado que solamente rompía con la marea baja, ya que con la alta solamente queda una orillera. Llegamos y vimos que salía algo. Y claro… por muy saciado que estés, siempre queda hueco para un par de olas más. Así que había que probarla.

Dreamland Bali
Costaba pillar las olas, pero cuando lo conseguías y te acercabas a la orilla, se ponían bien redondas

Dreamland surf

MIEDO, ADRENALINA Y EUFORIA

El día después, creo recordar que fue ya que no tengo fotos, no lo olvidaré jamás. Por los nervios, la tensión, el acojone, y la adrenalina que se movía por mi cuerpo al mismo tiempo. Entré en Uluwatu con marea alta y olas de unos 2,5 metros. Con un tamaño considerable, y sobre todo en marea alta, al salir de la cueva la corriente te barre literalmente. Tienes que pasar la zona de impacto rápidamente, ya que en esa zona la ola se hace más grande y pesada. Justo ahí, me vino la serie… Me cayeron 4 olas encima, y no sabía dónde meterme. Hacía patos y me abrazaba a la tabla para dar vueltas bajo el agua, y comerme la siguiente de nuevo. Al final, acabé a unos 500 metros de donde había salido, y muy cerca de las rocas. Por suerte, después de esa serie conseguí llegar al pico, eso sí, tras una buena remontada.

Después de pasar por eso, y con el corazón queriendo salirse de mi pecho, decidí colocarme bien arriba en el pico para evitar que me pillasen las series desprevenido. El problema, que al estar tan arriba sería más difícil coger olas. Y eso ocurrió en los primeros intentos, remaba con toda mi alma, pero nada… Tras algunos intentos fallidos, bajé un poco más, y empecé a soltarme. La primera que bajé, tenía una mezcla de adrenalina, felicidad, miedo y no se qué más pude sentir ahí, pero fue increíble. Grité de la emoción, y volví para arriba rápido antes de comerme otra serie. Y así, una tras otra, estaba surfeando probablemente las olas más perfectas, grandes y potentes de mi vida. A pesar de intentar contároslo de la mejor manera que puedo, la palabra para describir ese momento es, simplemente, indescriptible.

THE EPIC DAY

El día más grande, ese 5 de junio que ha dado tantas fotos y vídeos de tubazos perfectos en Bali, optamos por probar en Bingin. Uluwatu no era una opción factible ya. Estaba solamente para surfistas de olas grandes experimentados, o tíos jodidamente locos, como queráis llamarlo, armados con tablones de 7 y 8 pies. Por otro lado, Padang-Padang parecía un hormiguero de tanta gente que había peleando por la misma ola.

Bingin parecía más asequible. Un tubo perfecto, 1 metro y medio rompiendo siempre de la misma forma. Cremallera tras cremallera. Entré con Rubén, un chico de Barcelona que conocí también en Pecatu, mientas Hebé capturaba el momento desde la orilla. Nada más entrar, empezamos a pillar olas increíbles, con bajadas críticas y olas que entubaban con una facilidad pasmosa. En el agua había gente con mucho nivel, que pillaban la ola desde muy dentro en el arrecife, donde no cubría más de dos palmos. Normal que luego hubiese espaldas rajadas y tablas rotas aunque me sorprendió lo poco que fue para lo locos que estaban.

Bingin Bali surf
Poquito a poco abría la cremallera…

Bingin surfing

De repente, empezaron a verse series acercándose desde Impossibles, la siguiente rompiente. Ahora ya tocaba remar a tope por salvarse. El que llegue el último come arrecife… Y desde entonces no paró de subir el tamaño. Cada serie era más grande que la anterior, y la cosa se ponía seria. A la gente le costaba salir, por la corriente, y por el peligro de atravesar la zona de impacto. En cuanto pude pillar una, remé hacia fuera, no sin antes llevarme un par más en la cabeza.

Bingin wave
De esta me salvé por los pelos, escapando hacia la derecha. Otros más a la izquierda no tuvieron tanta suerte

El swell estaba golpeando ya con toda su fuerza la península de Bukit por la tarde. Hora del espectáculo. Fuimos a Uluwatu a ver a los locos tamañeros pillarse las olas de su vida, Bintang en mano.

Uluwatu sunset
No hace justicia la foto al tamaño de estas olas…

Un chico japonés murió ese día en las olas, y mi amigo Morihit fue arrastrado por la corriente y tuvo que remar hacia un barco de indonesios para que le ayudasen. Hay que decir que es un surfista experimentado. No estaba para bromas el asunto.

Os dejo un vídeo de la serie del día al atardecer, cuando estaba el swell en su punto máximo. Simplemente mágico.

 BALANGAN Y EL COCO MALDITO

Con el swell empezando a perder fuerza, pero todavía bombeando, volvimos a Balangan en busca de algo de cobijo. La ola se podía ver rompiendo de esquina a esquina de la playa sin parar. Unos buenos 2 metros con series más grandes. Un baño para disfrutar de surfeadas larguísimas en cada ola, y sufrir las remontadas entre mares de medusas. Una remada era igual a una picadura, de media.

Balangan surf
Sin duda Balangan es una ola que no te puedes quedar sin surfear en Bali

Al salir Hebé me esperaba en uno de los warungs a pie de playa con una sorpresa envenenada. Se había pedido un coco para tomarse mientras echaba fotos, y yo, muerto de sed, me bebí la mitad del agua de coco de un sorbo. Ella me decía que se encontraba mal. Los síntomas para mí aún tardaron un par de horas más en aparecer. Nos acabábamos de beber un coco en mal estado, y el resultado fue 2 días en cama. El famoso “Bali belly”, o estómago de Bali, nos había atacado bien fuerte. Una de las noches fue horrible. Dolores estomacales, vómitos, y sobre todo una falta de energía que no habíamos sentido nunca. Levantar la botella de agua para beber era una tarea complicada. Dos días y una visita al doctor después, parecía que volvíamos a ser nosotros. O algo parecido.

coconut Bali
Hebé y el coco maldito, todavía sin saber los estragos que causaría

 

Derrotados por un coco. Dos días en cama fue el castigo
Derrotados por un coco. Dos días en cama fue el castigo

NUSA LEMBONGAN

Con algo más de fuerzas, nos fuimos a visitar Nusa Lembongan, una de las pequeñas islas entre Bali y Lombok. Tiene 3 olas de gran calidad: Playgrounds, Lacerations y Shipwrecks. La primera, Playgrounds, es un pico con izquierda y derecha, aunque la izquierda abre más y es de mayor calidad. Las otras dos, son derechas.

El primer día, Hebé y yo nos metimos en Playgrounds juntos. El arrecife está algo lejos, y hay que remar un poquito desde el puerto, o bien andar hasta una calita a la izquierda de la bahía y remar desde ahí. Vayas desde donde vayas, verás un coral precioso, lleno de color y de vida. Poco duró la tranquilidad. A Hebé se le enganchó el invento en el arrecife y pensó que se la iba a comer un tiburón… Lo único que se la comió fueron un par de olas por ponerse nerviosa y saltar encima de mí. ¡Cosas que pasan! Estaba la marea muy baja, nada apropiado para principiantes, así que pillé un par de olas y fuimos a tierra firme donde no hubiese corales asesinos.

Por la tarde fuimos a visitar The Devil´s Tear, un paisaje rocoso chulísimo para ver el atardecer.

Nusa Lembongan
Devil´s Tear en Nusa Lembongan, un sitio perfecto para un atardecer y una Bintang

Hebé recayó con el dolor estomacal (el maldito coco aún haciendo de las suyas), así que le tocó quedarse de nuevo en cama. Yo aproveché para escaparme y darme mi baño de nuevo en Playgrounds. Ya sabía que con marea muy baja era peligroso, y con la alta no funcionaba, así que llegué un poco después de la alta para surfear en marea media. Un acierto. La ola empezó a funcionar cada vez mejor, con paredes bien levantadas y largas perfectas para practicar giros. Súper divertido.

No tuve tiempo para probar las otras olas, pero pude ver Lacerations, y tenía una pinta exquisita. La próxima vez será. Tampoco pudimos ir a bucear, pero recomiendo hacerlo aquí, por lo bonito de los corales y para ver mantas raya, que hay un montón.

Consejo para ir a Nusa Lembongan: Ir hasta Sanur y buscar los fast boats. Hay servicio público y empresas privadas. Los públicos no eran precisamente más baratos, así que lo que recomiendo es dar un paseo y preguntar precios en cada empresa y coger el más barato. Al final hacen todos lo mismo. Precio normal: 300.000 rupiah ida y vuelta (unos 20€).

 

ÚLTIMOS DÍAS EN BALI

Tras dos días en Nusa Lembongan, volvimos a Bali por unos días antes de poner rumbo a Lombok. Me quedaban aún un par de olas pendientes por surfear…

Probé primero a mirar Uluwatu. Parecía poca cosa desde fuera, así que bajamos a la playa a meditar un poco si merecía la pena. Vaya que si mereció la pena. Surfeé el inside corner, el pico más hacia la derecha en marea súper baja. Era tubo tras tubo, cayendo sobre arrecife seco. Tan seco que se podía ver saliendo a pocos metros de donde rompía la ola. ¡Este día me pegué los tubos más largos de todo el viaje! Y eso que no me convencía mucho…

Uluwatu surf
Había algunos cámaras en el agua y tuve la suerte de que me pillasen esta para el recuerdo

Al salir me encontré con Ángela y Juanma, dos buenos amigos que conocí en Australia, y quedamos para surfear al día siguiente. Fuimos a Impossibles, la ola que se encuentra entre Padang-Padang y Bingin. Es una izquierda larga, muy larga, que también rompe sobre arrecife. Dicen que se llama Impossibles porque es muy difícil conectar todas las secciones y surfearla entera. No me lo creía mucho cuando pillé mi primera ola bien metido y la surfeé haciendo infinitos giros casi hasta Bingin. Me la hice entera, y un poquito más por las dudas. También recuerdo que nos comimos una serie enorme de 6 o 7 olas, y me decidí a remontar más rápido que los demás, y pillé una de la serie mientras todos seguían abajo. Acabó siendo un buen tubo… Me gustó mucho esta ola.

Impossibles Bali

Me quedaba solo un día en Bali antes de salir en dirección a Lombok, y una espinita clavada. Padang-Padang. La ola que produce los mejores tubos de la isla. Una mezcla del respeto que le tenía y la cantidad de gente que llenaba el pico los días anteriores me habían mantenido alejado de ella. Pero había que intentarlo. Fui temprano, vi que había poca gente en el agua, y vi el momento. No estaba épico. Estaba un poco tocado por el viento, con un metro y medio a dos metros las series. Igualmente, seguía generando tubos. Remé muchas, y pillé pocas. Entre el respeto que aún tenía, y que el viento hacía la ola un poco mutante, fueron solo 3 en las que me atreví a ir con todo. Con todo me fui a buscar caracolas al fondo del arrecife en la primera. Una caída brutal, de esas que hasta te felicitan. Las dos siguientes ya me sirvieron para quitarme la espinita, y dejarme con ganas de más para la próxima.

Para relajar los músculos y la mente, fuimos a por un masaje balinés de cuerpo completo de 45 minutos que nos dejó en la gloria. Y con todo esto, estábamos listos para embarcar hacia Lombok, para acabar después nuestro viaje visitando Ubud y Canggu. Pero esto os lo contaré la próxima ocasión. Ahora os dejo con unos consejos para los que tengáis pensado un viaje a Bali.

CONSEJOS ÚTILES EN BALI

Para surfistas:

1- Cómprate unos escarpines. Hazme caso, son una buena inversión contra cortes en los pies con el arrecife. Irás mucho más seguro al agua y la confianza te hará coger más olas (o pegarte más tortas).

2- Si eres principiante, evita las mareas bajas. Hacen mayor el riesgo de golpearte o cortarte con el arrecife. Surfea en marea media o alta.

3- También para los principiantes, evita surfear en sitios como Bingin y Padang-Padang. Son olas difíciles, para surfistas experimentados y muy competidas. Uluwatu, Impossibles y Balangan son asequibles para surfistas con algo de conocimientos y con un tamaño moderado y suficiente marea. Si eres totalmente principiante, puede que las playas de arena de Kuta o Canggu sean más apropiadas para ti.

4- Si vas a moverte mucho, no lleves más de una tabla, a no ser que tengas un lugar donde dejar tu equipaje mientras viajas. Viajar con una tabla en moto más tu equipaje está bien, pero con más se complica el asunto. Además puedes comprarte otra tabla en Bali en caso de romper la tuya.

Para todos los viajeros:

5- Viajar con poco equipaje. Al final, acabarás utilizando dos bañadores y unas pocas camisetas. No hace falta mucho abrigo (en los meses de verano al menos), con una sudadera sobra.

6- Llevar antimosquitos. Hay bastantes, y algunos pueden transmitir enfermedades como el dengue. Mejor prevenir.

7- Ve a los warungs locales. Está guay ir al local más “fancy” y moderno de todos y pedir un bowl de açaí con frutas y semillas (adelante si te sobra el dinero). Pero si quieres probar la comida indonesia tradicional, tienes que ir a comer a los sitios donde los locales van. A esos que no se ven tan bonitos ni limpios, ni aparecen en TripAdvisor. Aventúrate y prueba a comer en el local que peor pinta tenga. Además, te saldrá muchísimo más barato. El mejor plato que comí, me costó alrededor de 1 euro.

8- Las pizzas “italianas” no son lo que esperas. Pan, salsa de tomate, dos ingredientes colocados estratégicamente, y un par de hojas. Si tienes hambre, cómete un Nasi Goreng.

9- Cuidado con el picante. Si eres de paladar sensible y no toleras muy bien el picante, asegúrate de decir que te pongan tu plato “No spicy”. Muchas veces he sudado y lo he pasado mal comiendo por esto.

10- Contrata un seguro médico. A nosotros nos salvó el tenerlo, ya que se encargaron de todos los costes del hospital y medicamentos. Yo tengo el seguro de Chapka para Work and Holiday en Australia, pero hay para viajes de todo tipo en todo el mundo.

11- Utiliza Uber. Es mucho más barato que los taxis.

12- Beber siempre agua embotellada. Hasta los locales lo hacen, y lo recomiendan. Por algo será.

13- Negocia todo lo negociable. Ropa, reparaciones de tablas, fotos, souvenirs, alquileres, etc. Te dirán un precio alto, pero muchas veces están dispuestos a bajar hasta a menos de la mitad del precio original. Quedan excluidos precios de restaurantes, hoteles y este tipo de cosas que en general no son negociables.

14- Llevar el carnet de conducir internacional. La policía para a todos los extranjeros, y si no lo llevas te dirán que les tienes que pagar (igual que si no llevas casco). Realmente, son totalmente corruptos. No es legal que te pidan dinero, pero lo hacen. Lo ideal es que lleves el carnet. Pero si no lo llevas, te recomiendo dos cosas. Si lo ves factible, ni pares. Si no hay ningún policía cerca de una moto o coche, no te perseguirán. En caso de que te paren y te pidan dinero, diles que tienes que llamar a tu embajada. Como no pueden pedirte dinero, lo más probable es que te dejen ir. Y por si acaso no queda más remedio que pagar, intenta siempre llevar un poco de dinero en la cartera, y el resto escondido. Haz como que no tienes más y te aceptarán lo que lleves.

15- Alquila la moto por el tiempo más largo que creas que la vayas a utilizar (si es que vas a alquilar una moto). Al final, aunque no la utilices un día o dos, te sale a cuenta igual. Igualmente, la utilizarás a diario. Si alquilas por días individuales, no pagues más de 50.000 rupiah .

16- Asegúrate de que tu habitación tenga aire acondicionado o al menos un buen ventilador. O púdrete cubierto en sudor entre tus sábanas.

17- Cuidado con los monos. Roban y atacan (lo de que atacan lo se por experiencia propia). Guarda todo lo que puedan agarrar antes de que no lo vuelvas a ver.

18- Prueba el teran bulan. Se trata de una torta o pancake de varias capas con chocolate entre medio y otros ingredientes a elección. Se encuentran en puestecitos pequeños tipo moto con vidriera en la calle. Por 1 euro comen dos personas fácilmente.

19- Cuidado en el cambio de divisas. En algunos lugares, te engañan sin que te des cuenta y te dan menos dinero. Lo cuentan una vez despacito para que lo veas. Después lo vuelven a contar de nuevo y tiran un par de billetes al cajón. Cuéntalo siempre tú mismo con los billetes en tu mano.

20- Ve a darte un masaje balinés. Por 5 euros tienes una hora de masaje. A ver dónde encuentras eso.

Si llegasteis hasta el final y os gustó, ¡podéis suscribiros a mi blog para no perderos el próximo capítulo! Solo tenéis que introducir vuestro email arriba de la página, a la derecha.

¡Y por supuesto para cualquier duda podéis poneros en contacto conmigo, y os ayudaré lo mejor que pueda!

 

Y las olas volvieron a la Gold Coast

Y las olas volvieron a la Gold Coast

Sí, hacía mucho tiempo que no escribía, lo sé. Así como dos meses. Eso ya de por sí refleja lo ocupado que he estado durante todo este tiempo en la Gold Coast. Bueno, por supuesto que he tenido unas horas libres, pero una barbacoa en la playa con los amigos en esos ratos no era algo que pudiese rechazar… En fin, después de tanto tiempo, haré un resumen pasando por todo lo que me ha ocurrido por Australia en este tiempo. El surf lo dejaré para el final.

Como ya os comenté en mi último post, la insistencia dio sus frutos y conseguí un segundo trabajo en Pizza Hut, sumándolo al de la heladería. Ya se como suena… pizza y helado, ¡vaya combinación! Difícil mantener una dieta sana así, pero bueno ahí estamos haciendo lo que se puede.

La verdad que no ha sido fácil compaginar dos trabajos en hostelería en temporada alta, con más de 40 horas de trabajo por semana y pocos, o a veces ningún día libre. Ahora parece que se relaja un poco más la cosa y puedo disfrutar algo más de lo que tengo por aquí. Bueno, hay que decir que ahora tengo un tercer trabajo como community manager para una nueva empresa española. ¿Suena de risa decir tercer trabajo verdad? ¡Pues así voy yo!

Descubriendo la fauna australiana

Aparcando el trabajo ahora, vamos al lío con lo verdaderamente interesante. Anteriormente dije que aún no había visto ni canguros ni koalas, así que era hora de cambiarlo. Juan y Jaime de Dingoos me invitaron a pasar un día con ellos y con sus students españoles en Currumbin Wildlife Sanctuary, donde podría ver esos animales y muchos más. Serpientes, cocodrilos, demonios de tasmania, dingos… Una pasada.

Selfie canguro

Este canguro se hizo muy buen amigo mío, tanto que me acercó la cara hasta casi darme un beso. O un mordisco, quien sabe…

Unas navidades diferentes

Entre unas cosas y otras, se acercaban las navidades, mis primeras en verano. Suena como algo erróneo. ¿Navidades y calor? ¡No puede ser! Pues sí, Australia is different. Aquí Papá Noel debe venir en bañador. Así, en bañador, surfeé en Snapper Rocks la mañana del día de Navidad con mi compañero de piso Troy, su novia Emma y su hermano Adam.

Surf navidad Australia

Troy me había invitado a pasar el día de Navidad con su familia y comer juntos, algo a lo que no pude decir que no. ¡Comer en Navidad con una familia australiana es una oportunidad única en la vida! Así que después de surfear fuimos a casa de sus padres. Para aportar algo español llevé un playo de jamón serrano y una tortilla de patatas.

Navidad Australia

Estuvo genial, la familia de Troy es increíble y me lo pasé genial. Sobre todo con su padre, que el 90% de lo que dice son chistes. Imposible no reírte.

Para pasar la Nochevieja fuimos a Byron Bay algunos amigos. Buscamos una barbacoa en la playa y a cocinar. Simple y genial al mismo tiempo. Habíamos oído que había una fiesta en la playa, así que fuimos a buscarla para celebrar allí el cambio de año. Eso ya no fue tan simple… estuvimos dando vueltas casi 2 horas de un lado para otro. No había manera de encontrar la dichosa fiesta. A falta de poco tiempo para la medianoche, encontramos a un grupo de gente que nos guió hasta allí. ¡Por los pelos, pero pudimos llegar a tiempo para festejarlo con una cerveza en la mano!

Nochevieja Byron Bay

Coolangatta crew

Y hablando de amigos, es increíble el grupo que hemos ido formando poco a poco. Cuando llegué a Coolangatta, no sabía de ningún español que estuviese aquí. La mayoría normalmente van a Surfers Paradise, pero como ya comenté, ese no era sitio para mí. Sin embargo, al poco tiempo fueron llegando algunos con la Work and Holiday como Dani, Airam y Laura, y también con la student visa como Miki, Alfonso, Santi… ¡Cada día somos más! Además, siempre nos juntamos con otros chicos de todas partes del mundo, haciendo un grupo más heterogéneo.

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La verdad que el ambiente no podría ser mejor, tenemos una comunidad genial.

Australia day Burleigh heads
Celebrando el Australia Day con una BBQ en Burleigh Heads

En enero llegó Hebé, que desde entonces me acompaña en esta aventura australiana. Ella tiene un visado para estudiar inglés por 6 meses. Desde entonces hemos hecho algunas escapadas para explorar un poco más Australia. Os dejo algunas fotos a continuación.

Currumbin Valley

Currumbin Valley
Buscando canguros salvajes por Currumbin Valley

 

Currumbin Valley
Y haciendo un poco el mono…

Natural Bridge

Natural Bridge Springbrook
Visitando Natural Bridge en Springbrook con Alfonso

Yamba & Angourie

 

Angourie Blue Pool
Blue Pool en Angourie, cerca de Yamba

Purling Brook Falls & Warringa Pool

Springbrook es un parque nacional bastante grande, y esta vez fuimos a hacer una ruta hasta llegar a la cascada de Purling Brook y después continuamos hasta Warringa Pool. Mereció mucho la pena.

Springbrook national park
Al borde del precipicio en Springbrook

 

Springbrook mountains
Vistas preciosas desde arriba

 

Poorling Brook Falls
Poorling Brook Falls

 

Warringa Pool
Spanish mafia en Warringa Pool

Y por último, hablemos de surfing…

Desde mi últmo post, que hubo un buen swell que trajo olas de calidad desde Snapper Rocks hasta Kirra, la verdad que ha habido bastante escasez de algo así. Según los locales, el año pasado tuvieron en estas fechas 4 meses de swell constante con condiciones perfectas todos los días. Este año parecía que se estaba retrasando un poco…

Donde siempre hay olas, es en D-bah, la playa más consistente de por aquí. Incluso con un mar pequeño siempre te puedes pegar un baño, como el de la foto de abajo. Esto fue antes de caer de espaldas contra el fondo y quedarme con la espalda hecha un ocho durante un par de días.

Surf Duranbah Gold Coast
Una olita en D-Bah, lo único que tengo inmortalizado desde la última vez

Por fin la semana pasada vimos la luz con un swell que nos dejó muy buenas olas de nuevo en el Superbank. Eso sí, había miles de personas esperando para que llegasen estas olas, así que tocó batallar para coger olas. Ya se pueden ver muchos pros en el agua como Mick Fanning, Joel Parkinson, Stephanie Gilmore, Bede Durbidge y muchos más. Se nota que se acerca el Quiksilver Pro Gold Coast, la primera parada del tour 2017.

Kirra surf Gold Coast
Kirra bombeando la semana pasada. Surfer desconocido. Foto de Alex Ribera.

 

Mick Fanning Duranbah
Con Mick Fanning en D-bah

Para los que hayáis llegado hasta el final del post, muchas gracias por seguirme. Si alguien está interesado en venir a Australia y vivir esta experiencia como yo lo estoy haciendo, podéis contactarme para cualquier pregunta.

Un saludo!

Primera semana en Australia

Primera semana en Australia

¡Si, sigo vivo, no os preocupéis! Me ha costado ponerme a escribir de nuevo, pero primero tenía que asentarme un poco. Y cuando te vas a la otra parte del mundo, sin casa ni trabajo, y con 45 kg de equipaje (tabla de surf y de skate incluidas), lleva un tiempo conseguirlo. Ahora he podido relajarme un poco así que aprovecho para contaros mi experiencia durante la primera semana en Australia.

Equipaje y tabla de surf

Viaje España-Australia

Antes de enseñaros un poco de Australia, os resumo la odisea de viaje. Después de pasar por Madrid con mi tabla de surf y que todo el mundo me mirase raro (con las olas que hay en Madrid puedo imaginarme el por qué), me dirigí al aeropuerto. Cuando ví el pedazo de bicho volante que me iba a llevar hasta Dubai, no daba crédito. El avión parecía un transatlántico con alas, impresionante. 6 horas después, llegué a Dubai. Aquí es donde casi me da un ataque al corazón. Tenía una hora hasta el siguiente vuelo. En mi tarjeta no ponía la puerta de embarque, solo Dubai-Sydney. Así que busqué Sydney en las pantallas y me fui a la puerta que ponía a esperar. Pregunté a la gente si iban a Sydney, y correcto, allá iban. Pero lo que no sabía es que iban en un vuelo diferente, una hora más tarde. Cuando vi que no aparecía nadie para embarcar, me extrañé, y pregunté a alguien a que hora era su vuelo… y ya me entró el sudor. Faltaban 5 minutos para el cierre de puertas. Y entre que pregunté y descubrí cual era mi puerta de embarque, ya solo me quedaba un minuto. ¡Un minuto para llegar hasta la otra punta del aeropuerto! Creo que no había corrido tanto en mi vida… ¡pero lo conseguí por los pelos! No podía creérmelo, había estado a segundos de perder el vuelo, donde iba todo mi equipaje. El resto del viaje me lo salto, ya que fueron simplemente infinitas horas en un avión.

Llegada a Sydney 

Al llegar a Sydney, pasé el control con mi pasaporte sin mucho problema. Sí que me hicieron rellenar un papel y me hicieron algunas preguntas, o bastantes. Pero nada de lo que se ve en el programa de la tele. Una vez pasado, salí del aeropuerto y por primera vez, ¡pisé tierra aussie! Me asenté en un hostel, y con todo el jet lag, aunque con emoción, empecé a recorrerme la ciudad a pie. No me dio tiempo a mucho en 1 día, pero pude ver la Opera house, lo más típico.

Opera House Sydney

También pasé por el Royal Botanic Garden, un jardín precioso antes de llegar a la Opera.

Royal Botanic Garden Sydney

Después me adentré mas en el centro de la ciudad, donde se vende todo el pescado a nivel empresarial. Edificios, tiendas, y mucha gente. Si buscas trabajo, ahí tiene que haber a patadas. Después de la caminata, a las 8 de la tarde estaba destrozado, y me faltaban horas de sueño, así que fui directo al sobre.

La mañana siguiente, fui con una amiga a Bondi Beach, la playa más famosa de Sydney. Y qué pena no haber cogido la tabla, porque había unas olitas divertidas. La playa en sí y la zona es increíble, mucho mas tranquilo que el centro, y muy bonito, con dúplex preciosos en vez de super edificios. A la tarde tocó coger el cuarto y último vuelo, hacia Gold Coast.

¡Al fin en Gold Coast!

Llegué de noche, y aunque no me dio tiempo a mucho, pude ver la zona de Surfers Paradise. Me dio un poco la impresión de estar en Benidorm, con luces de neón en todos los comercios, rascacielos en frente de la playa y muchos turistas. Ah, y también muchos asiáticos, al igual que en Sydney. Muchísimos. Que lo sepáis, los chinos dominarán el mundo.

Pacific Fair Gold Coast

Empieza la búsqueda

A la mañana siguiente ya me puse manos a la obra. Empecé a buscar anuncios de casas en internet. Me preparé un currículum, y empecé a andar por toda la ciudad repartiéndolos como si fuesen folletos. He pedido trabajo desde en escuelas de surf, hasta de limpiaplatos, pasando por repartidor de pizzas, camarero, dependiente de tiendas de ropa, etc. He contado más de 60 sitios donde he preguntado por trabajo. Sí, me duelen las piernas de andar, y mis zapatos están sufriendo. Ahora toca esperar a ver si suena el teléfono…

Bienvenida española

No podía haber esperado un mejor recibimiento. Nada más llegar, Laura, una chica de Galicia me enseñó lo principal y me dio algunos consejos. Al día siguiente, Miguel, un chico de Jávea, me enseñó algunas cosas más y me ofreció ayuda en lo que necesitase. Un día después, me invitaron a una barbacoa por el cumpleaños de Juan, fundador de Dingoos, una agencia que ayuda a conseguir tu visado para venir a Australia a estudiar, y lo hacen ¡GRATIS! Sí, no hay trampa aquí, ellos reciben el dinero por parte de la escuela, así que para ti no hay coste extra ninguno. Te va a costar lo mismo si lo haces tú solo. Eso sí, te llevará mucho más tiempo y esfuerzo hacerlo por tu cuenta, así que si quieres venir, ni te lo pienses, habla con ellos y te será mucho más fácil. Además, luego dan clases de surf gratis para sus estudiantes, organizan barbacoas, fiestas… ya podéis ver en la foto, ¡y acabo de llegar!

Fiesta Dingoos

La búsqueda se hace dura…

Pasan los días, y sigo alojado en el hostel. El verano australiano está llegando, y cada vez hay más gente. Eso implica que las casas disponibles vuelan, y las buenas no duran más que unas horas. La demanda para conseguir una casa es tremenda. Van saliendo algunas opciones, pero que no terminan de convencerme. Una demasiado lejos al norte, otra en la que tenía que compartir habitación, otra muy lejos de la playa… Nada, que no hay forma.

En cuanto al trabajo, la mayoría de tiendas me dicen que acaban de terminar de contratar para la campaña de Navidad, que he llegado tarde por unos días. Los restaurantes, que necesitan a gente con experiencia. Las escuelas de surf, que hacen falta unos certificaados y que aún no hay mucho trabajo. Y bueno, la mayoría de los sitios piden que lo haga online, que no cogen currículums en persona. Sí, se ve que por aquí ha llegado la era de las máquinas.

Me voy a probar suerte a Coolangatta

Tras haberme recorrido todo lo recorrible en Surfers Paradise, me decidí a probar suerte más al sur, en el pueblo por excelencia del surf en Australia: Coolangatta. Ya de camino en el bus iba viendo la diferencia. Los edificios altos desaparecían, y se cambiaban por árboles y naturaleza. Nada mas llegar, me enamoré del sitio. Recorrí desde la playa de Kirra (qué ganas tengo de surfear ahí…) hasta Snapper Rocks, donde se celebra una de las pruebas del cirucuito mundial de surf. Y a simple vista vi el por qué. Aun habiendo olas enanas, la misma forma de la ola ya era suficiente para saber que ahí hay calidad.

Snapper Rocks Gold Coast

Durante el paseo, aproveché para seguir echando currículums aquí y allá. Al menos me dio mejor impresión que en Surfers, ya que algunos me dijeron que probablemente me llamarían. También vi una casita en la que vivía un chico de Kazajistán. Muy majo el tío con su loro. Pero tenía que esperar para saber si podía quedarme.

¡Empieza a haber resultados!

No, no tengo trabajo todavía, no se trata de eso. Más que de ganar dinero, se trata de gastarlo, ¡pero bueno oye, son algunos pasitos más! Ahora entenderéis a qué me refiero. Para empezar, estaba hasta las narices de gastarme dinero en el tranvía y el autobús, así que me compré una bici bastante nueva por 100 dólares para ir tirando y moverme entre sitios cercanos.

Ahora ya os cuento lo de hoy, que no pensaba incluirlo en el post, pero mira, así ha sido y así os lo cuento. Me di cuenta que un coche aquí me iba a hacer falta sí o sí. Entonces me puse a buscar en internet coches con maletero amplio. Esta mañana he visto un par, y bueno, aquí abajo está el resultado, ¡ya tengo compañero de carretera! He tenido que acostumbrarme un poco, ya que aquí se conduce al estilo británico. Volante a la derecha, y circulación por la parte izquierda de la carretera. Vamos, todo al revés.

Coche Subaru

Ya con la libertad de moverme, he vuelto a Coolangatta a ver una casa enfrente de la playa. La casa era increíble, el chico que vive allí es genial, y estoy al lado de las olas. Era perfecta. Cuando me dijo que había 50 personas interesadas y que tenía que decidir a quién se la daba ya me sentí de nuevo como pidiendo trabajo. Pero mientras escribía este post, he recibido el mensaje confirmando que ¡la habitación es mía! No cabía en mí de la emoción. Ha costado tiempo, esfuerzo y sudor. Literalmente, muchas caminatas.

Ya os enseñaré más sobre el sitio donde voy a vivir dentro de poco. ¡Y a ver si para entonces hay más suerte con el trabajo!

SEE YA MATES!

Próximo destino: Australia y sus olas

Próximo destino: Australia y sus olas

¡Estreno blog! Sinceramente nunca pensé que fuera a crearme uno, pero creo que la situación lo merece. En este primer post os voy a contar la razón que me lleva a estar aquí escribiendo hoy.

¡Me voy a Australia!

Así es, ¡llegó la hora! La hora de despedirme de mi casa (aunque esto ya se va haciendo rutina), subirme en un avión durante 24 horas y cruzar el planeta con destino a Australia. Sí, esa isla enorme donde cabe Europa entera, y sin embargo tiene la mitad de habitantes que España. La tierra de los canguros y los koalas, pero también la de las olas perfectas. Se trataba de uno de mis sueños desde que empecé a surfear, y por fin ahora puedo hacerlo realidad.

Después de darle muchas vueltas e informarme sobre la manera de hacerlo, me decidí a ir a por todas e intentar conseguir la Work and Holiday visa. ¿Y esto qué es? Pues se trata de uno de los visados que te permiten entrar en Australia. Pero no solo eso, este visado también te permite trabajar durante un año a jornada completa, cosa que no se les permite a los que van con visado de estudiante, y mucho menos a los que entran como turistas. No fue fácil, ya que las plazas para España se limitan a 600 por año, y últimamente están bastante solicitadas. Pero bueno, dejaré este tema para otro post donde explicaré cómo conseguirlo.


¿Y a Australia por qué? ¿Es que no había otro sitio más cerca?

Estas preguntas me las han hecho mucho últimamente… O más bien muchísimo. Para aquellos que tengan la misma duda, voy a explicarlos las razones que me llevan a dejarlo todo e irme con todos mis bártulos a casi 20.000 km de casa.

1. Me encanta viajar

No me refiero al proceso de hacer maletas, subirte en un avión e ingeniártelas para no morir de aburrimiento hasta que llegues a tu destino. Eso poca gente lo disfruta. A lo que me refiero es a todo lo demás que viajar lleva implícito. Ver lugares nuevos y completamente diferentes a tu ciudad, conocer gente en el camino que pueden acabar convirtiéndose en amigos para siempre, aprender de otras culturas, su cocina, sus costumbres, su idioma… En fin, cosas que para mí tienen un valor enorme.

2. Cultura de surf y olas

Australia es uno de los países con mayor cultura de surf del mundo, si no el que más. Sí, allí hasta el butanero surfea, y el surf es allí casi algo como el fútbol en España. Espero haberme pasado en esto último, porque no me gustaría poner los deportes en la tele y que sea como “los Manolos” aquí. Ni tampoco ir a surfear y tener que darme codazos con 2.000 tíos más (esto me temo que va a ser inevitable). Pero al fin y al cabo, motivos hay, pues Australia tiene algunas de las mejores olas del mundo.

3. Calidad de vida

Para muchos aspectos, Australia es el país con mejor calidad de vida del mundo. Muchas oportunidades de empleo, salarios elevados, buen clima, seguridad, sanidad… Todo lo que he oído de la gente que ha pasado por allí es bueno. También es verdad que el coste de vida es más elevado, pero aún así, es mucho más fácil y rápido ahorrar, incluso con un trabajo no cualificado. En general, creo que se puede llevar un nivel de vida mejor que aquí, lo cual no parece muy difícil viendo la situación actual en España.


¿Bueno y cuál es el plan? ¿Tienes trabajo?

El plan es no hacer muchos planes. Así de simple. No tengo trabajo, pero estoy seguro de que encontraré uno rápido para mantenerme al menos, y a partir de ahí seguir buscando cosas mejores. Al fin y al cabo, acabo de terminar la universidad y todavía tengo que descubrir por qué camino quiero seguir.

Mi primer destino en Australia es la Gold Coast, en la costa este, un lugar emblemático en el mundo del surf. Así que habrá que aprovechar para surfear hasta aburrirme (nunca pasará) y el resto ya se verá más adelante.

¡A disfrutar de la vida, que son dos días!