Primera semana en Australia

Primera semana en Australia

¡Si, sigo vivo, no os preocupéis! Me ha costado ponerme a escribir de nuevo, pero primero tenía que asentarme un poco. Y cuando te vas a la otra parte del mundo, sin casa ni trabajo, y con 45 kg de equipaje (tabla de surf y de skate incluidas), lleva un tiempo conseguirlo. Ahora he podido relajarme un poco así que aprovecho para contaros mi experiencia durante la primera semana en Australia.

Equipaje y tabla de surf

Viaje España-Australia

Antes de enseñaros un poco de Australia, os resumo la odisea de viaje. Después de pasar por Madrid con mi tabla de surf y que todo el mundo me mirase raro (con las olas que hay en Madrid puedo imaginarme el por qué), me dirigí al aeropuerto. Cuando ví el pedazo de bicho volante que me iba a llevar hasta Dubai, no daba crédito. El avión parecía un transatlántico con alas, impresionante. 6 horas después, llegué a Dubai. Aquí es donde casi me da un ataque al corazón. Tenía una hora hasta el siguiente vuelo. En mi tarjeta no ponía la puerta de embarque, solo Dubai-Sydney. Así que busqué Sydney en las pantallas y me fui a la puerta que ponía a esperar. Pregunté a la gente si iban a Sydney, y correcto, allá iban. Pero lo que no sabía es que iban en un vuelo diferente, una hora más tarde. Cuando vi que no aparecía nadie para embarcar, me extrañé, y pregunté a alguien a que hora era su vuelo… y ya me entró el sudor. Faltaban 5 minutos para el cierre de puertas. Y entre que pregunté y descubrí cual era mi puerta de embarque, ya solo me quedaba un minuto. ¡Un minuto para llegar hasta la otra punta del aeropuerto! Creo que no había corrido tanto en mi vida… ¡pero lo conseguí por los pelos! No podía creérmelo, había estado a segundos de perder el vuelo, donde iba todo mi equipaje. El resto del viaje me lo salto, ya que fueron simplemente infinitas horas en un avión.

Llegada a Sydney 

Al llegar a Sydney, pasé el control con mi pasaporte sin mucho problema. Sí que me hicieron rellenar un papel y me hicieron algunas preguntas, o bastantes. Pero nada de lo que se ve en el programa de la tele. Una vez pasado, salí del aeropuerto y por primera vez, ¡pisé tierra aussie! Me asenté en un hostel, y con todo el jet lag, aunque con emoción, empecé a recorrerme la ciudad a pie. No me dio tiempo a mucho en 1 día, pero pude ver la Opera house, lo más típico.

Opera House Sydney

También pasé por el Royal Botanic Garden, un jardín precioso antes de llegar a la Opera.

Royal Botanic Garden Sydney

Después me adentré mas en el centro de la ciudad, donde se vende todo el pescado a nivel empresarial. Edificios, tiendas, y mucha gente. Si buscas trabajo, ahí tiene que haber a patadas. Después de la caminata, a las 8 de la tarde estaba destrozado, y me faltaban horas de sueño, así que fui directo al sobre.

La mañana siguiente, fui con una amiga a Bondi Beach, la playa más famosa de Sydney. Y qué pena no haber cogido la tabla, porque había unas olitas divertidas. La playa en sí y la zona es increíble, mucho mas tranquilo que el centro, y muy bonito, con dúplex preciosos en vez de super edificios. A la tarde tocó coger el cuarto y último vuelo, hacia Gold Coast.

¡Al fin en Gold Coast!

Llegué de noche, y aunque no me dio tiempo a mucho, pude ver la zona de Surfers Paradise. Me dio un poco la impresión de estar en Benidorm, con luces de neón en todos los comercios, rascacielos en frente de la playa y muchos turistas. Ah, y también muchos asiáticos, al igual que en Sydney. Muchísimos. Que lo sepáis, los chinos dominarán el mundo.

Pacific Fair Gold Coast

Empieza la búsqueda

A la mañana siguiente ya me puse manos a la obra. Empecé a buscar anuncios de casas en internet. Me preparé un currículum, y empecé a andar por toda la ciudad repartiéndolos como si fuesen folletos. He pedido trabajo desde en escuelas de surf, hasta de limpiaplatos, pasando por repartidor de pizzas, camarero, dependiente de tiendas de ropa, etc. He contado más de 60 sitios donde he preguntado por trabajo. Sí, me duelen las piernas de andar, y mis zapatos están sufriendo. Ahora toca esperar a ver si suena el teléfono…

Bienvenida española

No podía haber esperado un mejor recibimiento. Nada más llegar, Laura, una chica de Galicia me enseñó lo principal y me dio algunos consejos. Al día siguiente, Miguel, un chico de Jávea, me enseñó algunas cosas más y me ofreció ayuda en lo que necesitase. Un día después, me invitaron a una barbacoa por el cumpleaños de Juan, fundador de Dingoos, una agencia que ayuda a conseguir tu visado para venir a Australia a estudiar, y lo hacen ¡GRATIS! Sí, no hay trampa aquí, ellos reciben el dinero por parte de la escuela, así que para ti no hay coste extra ninguno. Te va a costar lo mismo si lo haces tú solo. Eso sí, te llevará mucho más tiempo y esfuerzo hacerlo por tu cuenta, así que si quieres venir, ni te lo pienses, habla con ellos y te será mucho más fácil. Además, luego dan clases de surf gratis para sus estudiantes, organizan barbacoas, fiestas… ya podéis ver en la foto, ¡y acabo de llegar!

Fiesta Dingoos

La búsqueda se hace dura…

Pasan los días, y sigo alojado en el hostel. El verano australiano está llegando, y cada vez hay más gente. Eso implica que las casas disponibles vuelan, y las buenas no duran más que unas horas. La demanda para conseguir una casa es tremenda. Van saliendo algunas opciones, pero que no terminan de convencerme. Una demasiado lejos al norte, otra en la que tenía que compartir habitación, otra muy lejos de la playa… Nada, que no hay forma.

En cuanto al trabajo, la mayoría de tiendas me dicen que acaban de terminar de contratar para la campaña de Navidad, que he llegado tarde por unos días. Los restaurantes, que necesitan a gente con experiencia. Las escuelas de surf, que hacen falta unos certificaados y que aún no hay mucho trabajo. Y bueno, la mayoría de los sitios piden que lo haga online, que no cogen currículums en persona. Sí, se ve que por aquí ha llegado la era de las máquinas.

Me voy a probar suerte a Coolangatta

Tras haberme recorrido todo lo recorrible en Surfers Paradise, me decidí a probar suerte más al sur, en el pueblo por excelencia del surf en Australia: Coolangatta. Ya de camino en el bus iba viendo la diferencia. Los edificios altos desaparecían, y se cambiaban por árboles y naturaleza. Nada mas llegar, me enamoré del sitio. Recorrí desde la playa de Kirra (qué ganas tengo de surfear ahí…) hasta Snapper Rocks, donde se celebra una de las pruebas del cirucuito mundial de surf. Y a simple vista vi el por qué. Aun habiendo olas enanas, la misma forma de la ola ya era suficiente para saber que ahí hay calidad.

Snapper Rocks Gold Coast

Durante el paseo, aproveché para seguir echando currículums aquí y allá. Al menos me dio mejor impresión que en Surfers, ya que algunos me dijeron que probablemente me llamarían. También vi una casita en la que vivía un chico de Kazajistán. Muy majo el tío con su loro. Pero tenía que esperar para saber si podía quedarme.

¡Empieza a haber resultados!

No, no tengo trabajo todavía, no se trata de eso. Más que de ganar dinero, se trata de gastarlo, ¡pero bueno oye, son algunos pasitos más! Ahora entenderéis a qué me refiero. Para empezar, estaba hasta las narices de gastarme dinero en el tranvía y el autobús, así que me compré una bici bastante nueva por 100 dólares para ir tirando y moverme entre sitios cercanos.

Ahora ya os cuento lo de hoy, que no pensaba incluirlo en el post, pero mira, así ha sido y así os lo cuento. Me di cuenta que un coche aquí me iba a hacer falta sí o sí. Entonces me puse a buscar en internet coches con maletero amplio. Esta mañana he visto un par, y bueno, aquí abajo está el resultado, ¡ya tengo compañero de carretera! He tenido que acostumbrarme un poco, ya que aquí se conduce al estilo británico. Volante a la derecha, y circulación por la parte izquierda de la carretera. Vamos, todo al revés.

Coche Subaru

Ya con la libertad de moverme, he vuelto a Coolangatta a ver una casa enfrente de la playa. La casa era increíble, el chico que vive allí es genial, y estoy al lado de las olas. Era perfecta. Cuando me dijo que había 50 personas interesadas y que tenía que decidir a quién se la daba ya me sentí de nuevo como pidiendo trabajo. Pero mientras escribía este post, he recibido el mensaje confirmando que ¡la habitación es mía! No cabía en mí de la emoción. Ha costado tiempo, esfuerzo y sudor. Literalmente, muchas caminatas.

Ya os enseñaré más sobre el sitio donde voy a vivir dentro de poco. ¡Y a ver si para entonces hay más suerte con el trabajo!

SEE YA MATES!

7 comentarios sobre “Primera semana en Australia

  1. Que contenta estoy de ver como te mueves por esas tierras , y de que tengas ya casa ,el trabajo esta de camino,estoy segura de eso. Estamos todos esperando tus noticias , no dejes de contar como te estas . muchos besos.

  2. Alucinante y apasionante vida, primo. Por favor, no dejes de escribir. Me encanta saber de tu vida y ver cómo te desenvuelves. No olvides que te queremos.😍

  3. Todo esfuerzo merece su recompensa y tu te la has ganado, estaba seguro y tranquilo de que pronto te estabilizaras y vendrán cosas buenas para ti. Sabes que tienes mi apoyo y adelante vive
    lo que tanto has buscado.
    Un abrazo.

  4. Bien Dani, bien. Como te dije, iba a seguir tus posts.
    Estaría bien que añadieras una opción para que podamos compartir cada post que hagas y no simplemente todo el blog si no lo que hayas publicado ese día y si luego quieren que visiten lo demás, no se si me explico. Que vaya bien

    1. Hola! Muchas gracias por la sugerencia. Creo que es posible hacerlo, solamente tienes que entrar dentro del post, y en la parte de abajo aparecen unos botones de compartir en redes sociales. Haz una prueba si quieres y me dices. Un saludo!

      1. Hola Dani, hasta ahora no he podido ver el comentario, pero o no he visto la opción de publicar el post de ese día o simplemente no se puede a no ser que compartas el link, eso estaría guai

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